Como se hace

Miércoles, 7 Mayo   

La gelatina resulta muy fácil de manejar y no es necesario ser un experto para atreverse a utilizarla. Los pasos a seguir son muy sencillos: primero hay que ponerla a remojo en agua fría durante unos 5 minutos para que absorba el agua. A la vez hay que calentar el líquido que se desee espesar o gelificar. Una vez caliente se le añade la gelatina, que ya habrá absorbido agua, y se calienta a fuego lento sin que llegue a hervir.

La gelatina para platos fríos, una vez que absorba el agua, se pone al baño maría para su disolución, se le añade una parte del líquido frío, se agita suavemente y a continuación se incorpora poco a poco el resto del líquido. Se pone en un molde y se deja enfriar en el frigorífico entre 30 minutos y 4 horas, según la receta.

Para desmoldarlo debemos pasar un cuchillo de punta redonda por los bordes; luego se tapa con una fuente, se le da la vuelta y se cubre el molde con un paño mojado con agua muy caliente y bien escurrido. El contraste de temperatura permite retirar el recipiente sin riesgo de estropear el resultado. También se pueden utilizar moldes de plástico flexibles, lo que permite presionar con la mano y facilitar la operación.